Murphy, un hombre de ley

Pienso en el caos, esa teoría que señala que el Universo tiende, a diario, hacia un nuevo orden. La misma que señala que cada tecnología creada para solucionar problemas origina nuevos inconvenientes, para los cuales se inventará nueva tecnología.

Al pensar en esta idea, la asocio de inmediato a la denominada Ley de Murphy, que grafica con plena certeza la teoría del caos. Habitualmente sacada a colocación en situaciones imprevistas, señala, en lo básico, que: “si algo puede salir mal, saldrá mal… y en el peor momento; y si dos cosas pueden salir mal, ocurrirán al mismo tiempo”.

La mayoría de los preceptos de Murphy son desconocidos, pero no así sus consecuencias que, según sus adeptos, los vivimos a diario con un rigor científico notable. Edsel Murphy -un pesimista de tomo y lomo- fue un ingeniero. Por lo mismo, muchos de sus conceptos (o atribuidos a él) surgen del campo de la electrónica. En Internet encontré sus 54 enunciados, de los cuales sólo menciono 18:

1.- Si el modelo de prueba funciona perfectamente, el producto terminado jamás.

2.- En un cálculo matemático, todo error que pueda filtrarse, lo hará. Y será en el sentido que más daño haga en el cálculo.

3.- Las partes intercambiables no lo serán.

4.- La pieza más delicada, siempre se caerá.

5.- La disponibilidad de un componente es inversamente proporcional a su necesidad.

6.- Todo cable cortado a la medida será demasiado corto.

7.- Componentes idénticos probados bajo condiciones idénticas no lo serán en la prueba final, después de haber sido armado el equipo.

8.- Si un circuito no puede fallar, fallará.

9.- Si puede localizar la pieza dañada, no tendrá herramientas para sacarla. Cuando logre sacarla, en la tienda de repuestos le dirán que no la tienen, pero que está pedida. Cuando por fin la consiga, descubrirá que no estaba dañada y no necesitaba cambiarla.

10.- Si un trabajo se ha hecho mal, todo lo que haga para mejorarlo sólo lo empeorara.

11.- Cualquier pieza al caer rodará al rincón menos accesible del taller.

12.- Una herramienta caerá siempre donde pueda hacer mayor daño (también conocida como “Ley de la Gravedad Selectiva”)

13.- Si tiene que comprobar, uno por uno, cierta cantidad de componentes de un circuito para localizar el que está defectuoso, ése será el ultimo de todos, sin importar el orden en que realice la comprobación.

14.- De ser necesario el manual de servicio, no estará disponible.

15.- Si dispone del manual de servicio, no lo necesitará.

16.- Si consigue una fotocopia del diagrama, el problema se encuentra en la parte que quedó borrosa.

17.- El 50% de los usuarios de aparatos electrónicos sólo lee las instrucciones después de haber estropeado el equipo con su uso indebido, el otro 50% ni aún así las lee.

18.- Si usted es el cliente, una garantía de sesenta días es la promesa de que el aparato dejara de funcionar el día sexagésimo primero.

La Ley de Murphy tiene variadas derivaciones, de diversa autoría y muchas veces anónimas, aplicadas a la vida cotidiana. Por ejemplo: siempre encontrarás lo que buscas en el último lugar donde lo busques; el profesor nunca falta el día del examen; el teléfono sonará cuando estés afuera buscando afanosamente las llaves de la puerta; si tienes un examen en el que te permiten utilizar libro, olvidarás llevarlo; las otras filas en el supermercado o el banco avanzan más rápido que la tuya; entre más corta sea la fila, menor será tu velocidad de avance; si la fila avanza rápidamente, estás en la fila equivocada.

Pero hay más: siempre que llegas puntual a la cita no hay nadie allí para comprobarlo, y si por el contrario llegas tarde, todo el mundo habrá llegado antes que tú; cuando estés en un centro comercial y en los parlantes suene una canción que te gusta, el encargado del audio emitirá un mensaje publicitario; sea lo que sea lo que necesites, ese algo siempre está al fondo de tu mochila; la estupidez de tu acción es directamente proporcional al número de personas que te estén observando en ese momento; nadie es tan feo como muestra su foto del carné de identidad; si algo ha de suceder que desvíe la atención de todos, sucederá cuando tú estés contando tu mejor chiste; quien ronca es el que se duerme primero; el que menos quiere jugar es quien saldrá ganando; cuando se trate de probarle a alguien que algo no funciona, funcionará (y viceversa); cualquier problema sencillo se puede convertir en insoluble si se celebran suficientes reuniones para discutirlo, y si sólo hay dos programas de televisión que valgan la pena ver, serán a la misma hora.

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